El Respeto se Gana, NO se Impone

Presentamos ante ustedes los conflictos en La Paz:

  1. Discapacitados
  2. La COB, con sus organizaciones llevando a cabo un paro de 48 horas. Próxima extensión a 72 hrs. en la siguiente semana.
  3. Bloqueo de caminos por Cofecay en Los Yungas.
  4. Trabajadores de prensa movilizados por respeto a Ley de Imprenta.

En nuestras vidas, un conflicto mas o menos NO significa nada. ¿O si? Hoy, ya no importa el número de conflictos que tengamos. Cada uno de ellos es intervenido por la fuerza pública, a no ser que sea un conflicto de gente mazista que va en contra de algún gobierno local opositor.

Como la semana pasada, cuando los choferes mazistas bloquearon toda La Paz, y la policía los cuidaba en vez de echarles gas o carro Neptuno como a los Marchistas con Discapacidad. Ya no tienen vergüenza. Hoy, y cada día, el gobierno utiliza mas instituciones como la policía, los jueces, los fiscales, en fin, todo aquel que se atreve a oponerse, es perseguido institucionalmente.

Así pasó en El Alto también cuando la policía según el Ministro Romero se replegó y NO hizo su trabajo, y terminamos con seis muertos que hasta hoy NO consiguen justicia porque los jueces y fiscales, tampoco tienen vergüenza.

Por eso la gente ya no cree en el gobierno. Ya no confía en la justicia ni en las instituciones. Todas ellas están a favor de mantener sus trabajos hoy, sin importar lo que les pase mañana. Esos trabajos, en lenguaje coloquial boliviano, se llaman “pegas”.

Si lo importante es mantener las pegas hoy, sin pensar en el mañana, las instituciones están descompuestas por gente oportunista que NO merece el sueldo que gana. Un policía que se arrodilla ante el poder de Evo, y socapa sus malas acciones, NO merece el respeto del pueblo.

Peor todavía jueces, fiscales, o un fiscal general que arman pantallas para tapar lo que está mas claro que el sol al amanecer. Ellos NO se ganan nuestro respeto, sino mas bien nuestro repudio.

Hoy, estas instituciones están contra el pueblo. Mañana, cuando sientan nuestro repudio, NO se admiren, ni se sorprendan señores trabajadores del MAS. El repudio crece cada día, y llegará el momento en que el respeto del pueblo se les acabe. Entonces sus pegas no servirán de nada.

Veo un futuro en el que el pueblo NO tenga conflictos en las calles. Veo el respeto del pueblo creciendo por instituciones que lo sirven y entienden su rol. Pronto pasará que quienes hoy nos reprimen, nos pedirán disculpas. Porque el poder de la mentira, del dolo, la falsedad y la grosería, NO dura para siempre. Así que vamos a construir nuestra Pirámide de Valores. La PAZ en nuestras calles, debe estar en la base. Todos los que NO ayudan a mantener la base en PAZ, deben salir de sus lugares. Eso está muy claro.

Entre todos, cada cual desde su puesto y liderazgo, vamos a contribuir a la PAZ. Vamos a ampliar nuestra base de PAZ. Y nos desharemos de los conflictos en las calles, obligando a políticos y peguistas, a cumplir con sus trabajos, pues para eso les pagamos sus sueldos, con nuestros impuestos. Eso, también está muy claro.

María

Amigas de Pie
Pies de Amigas

Entre hombres es bueno. Entre hombres y mujeres no tan bueno. Pero entre mujeres en Bolivia, es definitivamente malo. No es el amor libre, no sean mal pensados. Es el trato. Esa familiaridad se parece, entre hombres, a una hermandad en la que reina la lealtad a todo precio. Entre mujeres, es más como un partido de rugby, donde las mujeres juegan en equipos y van unas contra otras hasta sin querer. Entre hombres y mujeres es una mezcla, aunque los hombres cambian la lealtad varonil en cuanto se enamoran de una dama, y la mujer cambia su equipo de rugby femenino para crear un nuevo y singular equipo: su familia.

María (nombre ficticio) es mi vecina. Ella compraba junto a mí en la carnicería, y me estremecí cuando pidió dos pesos de carne. Ella dijo que antes le alcanzaba para un kilo por semana, pero ya no, ahora compra dos pequeños pedazos para sopa. Es que antes costaba 12 bolivianos el kilo y ahora cuesta 32 el más barato. Luego pidió dos pesos de arroz. Antes eso era medio kilo y ahora es apenas son unos gramos. Este cambio en su vida está minando su nutrición. Está más flaca.

Su trato con sus niños, su propio equipo, es el que primero se ha deteriorado. Les pega y los maltrata cuando no hacen caso. Luego ha desmejorado su trato con otras mujeres, las amigas, las vecinas. Hoy es más gritona, más violenta. Va al mercado y pelea con todas las vendedoras pues las considera abusivas porque “todo hacen subir”. La relación que menos sufre es la que tiene con los hombres. Ellos son los que menos gritos reciben.

¿Cómo se siembra paz en medio de la miseria y la hambruna? ¿Cómo se evita la violencia familiar cuando es estrés de la pobreza cría niños y niñas escuálidos? ¿Cómo se piensa con claridad cuando hay hambre a diario? Esta situación es real, no es un número. María no es un número. Sus hijos tampoco. Los bonos no han subido. Los sueldos tampoco.

He llegado a la conclusión de que la situación de María no es visible para los hombres y ella no se queja ante ellos. Debe ser porque no la escuchan, o quizá porque ella espera que un hombre siempre la va a ayudar más que otra mujer. Pero no es cierto. Los hombres de mi querida Bolivia han hecho las leyes desde siempre sin ver a María ni a sus niños. Ella es invisible para ellos.

La convivencia se hace llevadera para María, sin embargo, cuando su madre le ayuda. O su tía, o su hermana, mujeres que la comprenden y no la ven como una potencial miembro del equipo de rugby. Las Marías de mi patria no podrían sobrevivir si no tuvieran la ayuda de sus madres, tías y hermanas. Gracias a esta ayuda genuina y sincera, sus niños comerán, pero María se ve obligada a mantenerse desnutrida y sufrir el hambre cada día.

La pobreza señores, es violencia. Peor aún, la violencia es pobreza. Mientras los hombres pelean entre ellos en la asamblea plurinacional y en las departamentales, las Marías de mi patria tienen que correr con sus hijitos al hombro, con hambre, sin soluciones, porque por ahora se les pide un sacrificio de hambre hasta que el gobierno mejore.

No es justo. Ejercer pobreza contra las mujeres es ejercer violencia. Ninguna convivencia es buena dentro de la pobreza, pero es insoportable dentro de la miseria. A María no le importa si está la izquierda o la derecha en el poder, pero los hombres la obligan a callar su miseria y apoyar al gobierno.

¿Qué esperanza tiene María? Una sola: encontrar su propia voz. Las voces de mis amadas Marías deben ser escuchadas, una por una. Por ellas estoy blogueando. La convivencia en paz, pasa por hacer que los hombres vean a mis Marías. Acabar con su miseria, convertirá a nuestra Bolivia, en un lugar de convivencia pacífica, sin importar ideologías. Ni izquierdas, ni derechas.

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